Historia de un banco simple
En Madrid había un niño que vivía cerca de la calle Luis Braulio. Siempre estaba sentado en un banco muy raro. Era raro porque cada día tenía una forma distinta. Era un banco mágico, mágico. El pobre banco tenía que soportar muchos Kg. cada día. Por la noche cambiaba de aspecto, hasta buscar un aspecto fuerte. Así no quedaba destrozado. Una noche cambió de aspecto y se hizo fuerte como un roble del bosque vecino. Y nadie ya quería sentarse en él porque estaba muy frío. Entonces decidió volver a ser un banco sencillo, a ser un banco simple y, de nuevo, multitud de personas acudían a pasar algunas horas encima de él. Y, desde entonces, el banco empezó a ser un poco más feliz.
Manuel Ángel.
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